«Mi hijo murió de cáncer con 17 años y lo primero que hice fue ir al hospital a agradecer lo que habían hecho por él»

José Enrique murió con solo 17 años a causa de un tumor cerebralinoperable. Lo primero que hizo su madre, Maruzzella Romero (Gibraltar, 1960), después de dejar en casa la urna con las cenizas de su hijo, fue ir a la planta de oncología del Hospital Virgen de las Nieves para abrazar a todas las personas (profesionales sanitarios, enfermos, familiares de los pacientes ingresados…) con las que había compartido el desgarrador trance.

Durante los doce meses que precedieron a su fallecimiento, José Enrique, entre sesiones de quimioterapia y altibajos, vivió varias vidas. Maruzzella le regaló un cámara, la fotografía era algo que siempre le había atraído, y él se dedicó a retratar estrellas, anocheceres, galaxias… También obtuvo el título de ESO y se matriculó en la escuela de cocina y hostelería de Granada. El cáncer solo le permitió asistir una semana a las clases, pero los que probaron sus platos dicen que apuntaba maneras.

Cuando expiró, José Enrique le traspasó a su madre y a su hermana esa llama que le impelía a hacer cosas, y ellas, ya de por sí inquietas y aventureras, la recogieron y acabaron fundando la oenegé Relevos Por la Vida Contra el Cáncer Juvenil. Esta misma semana, han entregado un ‘arsenal’ de ciberjuguetes a los adolescentes y niños del departamento de oncología del Virgen de las Nieves. Entre las personas que aportaron fondos para financiar la iniciativa, había un chaval que donó 1.030 euros que recaudó el día de su primera comunión.

Un niño donó 1.030 euros que recaudó en su comunión a los chicos de oncología

José Enrique sigue haciendo de las suyas.

Antes de que el cáncer diera la cara, José Enrique tuvo problemas de conducta y creyeron que era la rebeldía propia de la adolescencia.

-Sí, incluso llegó a estar medicado un poquillo de tiempo, pero lo dejamos porque vimos que no servía de nada. No sabíamos lo que era. Incluso fuimos a ver al juez Calatayud y le echó una bronca muy bonita. Estuvo bien.

Pero no era la adolescencia…

-No se puede saber si hay relación entre los problemas de conducta y la enfermedad… Pero, bueno, nosotros nos dimos cuenta de que estaba enfermo el mismo día que cumplió 16 años. Llegué a casa y lo noté un poco deprimido y muy cansado. Al día siguiente, dijo que le dolía la cabeza. Luego me confesó que si se tapaba un ojo, veía bien, y si se tapaba el otro, también veía bien. Pero si no se tapaba ninguno, no veía. Y ahí me mosqueé. Entonces, hablamos con una amiga médico y, nada más explicarle los síntomas que tenía, lo mandó urgente a Traumatología. Había sido su cumpleaños… Le hicieron unas pruebas y me dijeron que estaba claro que tenía un tumor cerebral, que no tenía solución. Mi hijo estaba sentado fuera y le dije que tenían que hacerle más pruebas, pero que podía comer, porque se moría de hambre. El tumor de mi hijo no lo podían tocar. Él sabía que tenía un cáncer… Empezó con la quimioterapia el 24 de noviembre de 2014 y murió el 23 de noviembre de 2015. Doce meses de tratamiento…

¿Qué le enseñó su hijo durante esos doce meses?

-Me enseñó que hay que vivir el momento, el minuto, el segundo… Me enseñó a demostrarle que estaba preocupada, pero sin venirme abajo. Y si tenía que darle una bronca, se la daba… El primer día de la quimio le compré una cámara porque estaba todo el rato diciéndome que se aburría y siempre había querido una cámara. Y no se aburrió.

¿Hizo muchas fotos?

-Hizo fotos de la Vía Láctea, de luces en la oscuridad… Son impresionantes. Eso le dio la vida…

¿Qué hace una madre después de enterrar a un hijo?

-Yo dejé la urna con sus cenizas en casa y me fui directamente a planta de oncología del Hospital Virgen de las Nieves a dar un abrazo a todos los que no pudieron ir al cementerio. Fui a agradecerles a todos lo que habían hecho por mi hijo.

¿Qué aconseja a alguien que esté pasando por el mismo trance que usted?

-Llora. Yo he llorado mucho, pero los mismo que caes, subes. No te encierres. Lucha por algo en la vida. A mí lo que me está llenando ahora mismo es lo que estoy haciendo con Relevos Por la Vida Contra el Cáncer Juvenil. Vi que mi hijo estaba en la habitación dándole a la cabeza y empecé a llevar el Trivial y otros juegos… Es que se aburrían. Y nos pusimos a ello, a recaudar dinero para comprar juegos, etc. La primera entrega la hemos hecho esta misma semana: consolas, gafas de realidad virtual, tablets… Han colaborado la Universidad, El Corte Inglés, Juegaterapia…

Y un niño granadino que donó 1.030 euros que recaudó en su primera comunión…

-Me llegó un wasap con la propuesta. La familia y el niño decían que tenían de todo y que preferían dar el dinero a la asociación. Pero luego me he enterado que el chiquillo no tiene consola… Ya lo hemos invitado a que vaya al Hospital a probarlas. Ves estas cosas y te dices: ‘Si es que los tengo a todos conmigo’. No me puedo venir abajo, tengo que seguir luchando…

-¿Y qué es lo siguiente?

-Una unidad de oncología para adolescentes. Ahora no tienen con quién hablar de las cosas propias de los adolescentes. Por ejemplo, el tema de las relaciones sexuales. Se preguntan si podrán tener relaciones o no… Por eso es bueno que compartan sus experiencias y sus vivencias con chavales de su misma edad. De lo que se trata es de que puedan seguir siendo adolescentes a pesar de la enfermedad. En Milán hay un hospital que tiene una unidad de oncología para adolescentes y hacen tutoriales que comparten en las redes sociales. La vida tiene que seguir aunque estén ingresados.

¿Qué es para usted la vida?

-Todo. Disfrutar desde que te levantas hasta que te acuestas. La vida es buscar un motivo para levantarte y hacer las cosas con ilusión. Yo llevaba cinco años sin ir a la feria y este año he ido. Tengo motivos muy bonitos por los que vivir: Mi hija, el primero. El otro día, repasando unas notas de cosas que tenía que hacer me encontré con una en la que mi hija había escrito: ‘Te quiero’. Me hizo llorar. Eso no tiene precio. Eso es la vida. Mirar las estrellas, escuchar el mar, mojarte cuando llueve… Todo eso es la vida.

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